DI LO QUE TE MOLESTA CUANDO TE MOLESTE, NO CUANDO SEA TARDE.
Por Valeria Sabater
El momento más adecuado para indicar
que algo te molesta, te sobrepasa y te hace daño, es ahora. Solo en este
instante podrás decirlo con tus mejores palabras y con asertividad, antes de
que te sobrepase y termines realizando un ataque que en el fondo no quieres.
Hay quien piensa que hacer uso de una
adecuada asertividad es ser algo duro o
incluso egoísta. Ahora bien, autoafirmarse sin agredir a los demás es la
actitud más efectiva para defender nuestros derechos personales y afectivos,
sabiendo respetar a su vez, eso sí, a quien tenemos en frente.
Me molesta que
invadas mis espacios personales, que me vulneres, que me hagas sentir pequeño/a
cuando mi corazón y mi voluntad son grandes. Me molesta y me defiendo para que
sepas dónde están mis límites y ese cercado que no debes cruzar si de verdad me
aprecias.
Un aspecto a tener en cuenta y que
artículos como el aparecido en el periódico “The Guardian” nos suelen reflejar, es la
necesidad de desarrollar la asertividad ya en los contextos escolares y
universitarios. Un niño, un estudiante o un adulto asertivo, es una persona más
libre, más respetuosa y más feliz.
Decir lo que me
molesta: una cuestión de dignidad personal
Algo curioso que suele ocurrir en
nuestro bello idioma, es que empezar una frase con el pronombre personal “YO”
suele dar una imagen, en ocasiones, de cierta soberbia. Sin embargo, en el
inglés, nadie se extraña por escuchar frases como “Yo siento (I feel)”,
“Yo creo (I belive)”, “Yo necesito (I need)…”
Aunque no hagamos uso de la primera
persona de forma muy habitual, es bueno tener presentes nuestros derechos
cada vez que interactuamos con alguien. Es cuestión de dignidad, y la
dignidad siempre debería estar por encima del miedo, de la preocupación por no agradar o del temor a no ser como los
demás esperan.
Actuar con asertividad forma parte de
una buena autoestima, es la capacidad rotunda pero respetuosa de saber
reafirmarse en estos contextos sociales tan complejos que vivimos en la
actualidad. Queda claro también que no podemos actuar con agresividad
reclamando nuestros derechos como si estuviéramos en una selva. La clave está en el equilibrio, en el respeto, en el saber hacer…
La necesidad de
quedar bien con todo el mundo
No hay mayor fuente de estrés y sufrimiento personal que la
necesidad de gustar a todo el mundo y encajar en lo que el resto espera de
nosotros. No es una práctica saludable: el desgaste personal al que podemos
llegar es sin duda enorme.
Tras este tipo de reclamo se esconde
sin duda una constante necesidad de aprobación. Además, significa seguir la
idea equivocada de que “lo que los demás piensen de mí es más
importante que la opinión que tengo de mí mismo”.
La primera regla de la autoestima nos
dice que antes de ser aceptados por los demás debemos aceptarnos a nosotros
mismos. Ello implica ser valientes para deshacer varios nudos:
§ El nudo que te une
a personas que no aceptan tu forma de sentir y ver la cosas.
§ La valentía de
cortar con el hilo que te ancla a la la necesidad de aprobación y la
complacencia. Atrévete a pensar por ti mismo y aceptar que el resto no tiene
por qué compartir tu visión del mundo, tu forma de entender la felicidad.
§ Atrévete también a
romper el nudo de la pasividad y el miedo a qué dirán.
Cómo expresar
nuestros sentimientos de forma asertiva
Lo que nos molesta y callamos, hace
costra. Si nos tragamos una molestia tras otra al final caeremos enfermos por
nuestro propio veneno. Así, si optamos por reaccionar en el último momento
alimentados ya por la rabia y la frustración, los demás nos mirarán con
desconcierto al descubrir todo lo que habíamos permitido en silencio.
El asertividad es la brújula de la
autoestima, es la voz que nos da dignidad y que defiende nuestros derechos, por
lo que es vital desarrollar estrategias adecuadas para poder integrarla en
nuestro comportamiento:
Esta serían unas
pautas básicas:
§ Introduce en tu
lenguaje habitual verbos como “quiero”, “me gusta”, “me siento”. Toma
conciencia de la emoción o sentimiento que produce en ti cada vez que haces uso
de ellos.
§ Si experimentas una
situación confusa, no la pases por alto. Si algo te molesta, preocupa o
inquieta intenta clarificarlo “en el momento”.
§ Reconoce lo
positivo de las otras personas: ofrece refuerzos a conductas que te enriquecen
y que consideras positivas o, como diría Kant, que son representación de un
“obrar universal”.
§ Cuando experimentas
una situación que te llena de ira o rabia, toma aire, respira y traduce en
palabras cada sensación haciendo uso adecuado de frases como “yo estoy
molesto porque…”, “yo me siento ofendido porque…”
§ No hagas un uso
elevado de los reproches, ni aún menos de las ironías o los desprecios. Habla
de tus derechos y necesidades, escucha a los demás y no tengas miedo de
defenderte. Respétate a ti mismo, igual que a los demás. Sé
inteligente, sé digno.
El asertividad es el arma de la
inteligencia y la salvaguarda personal, utilizada con sabiduría es la mejor
energía de la que se nutrirá nuestra autoestima.
REIKI ES ENERGIA Y AMOR
#Reikisoloamor2

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